Wilson Mueses Cuaran

martes, 7 de julio de 2020

¿Qué pasará?



Qué pasará me pregunto todos los días, si estimados lectores, pues durante mucho tiempo después de estar haciendo trabajos desde casa para la empresa a la cual estoy contratado actualmente les cuento que me di a la tarea de salir a investigar las ciudades que más están subiendo el índice de contagios en la pandemia del Covid-19, la cuidad que elegí fue la Capital musical de Colombia Ibagué, el fin de semana pasado durante el puente festivo opte por viajar como un ciudadano como cualquiera sin utilizar mi profesión de excepciones de ser periodista.
Salí el viernes 26 de junio rumbo al terminal de transportes, quise viajar en bus para observar que protocolos exigen las empresas para poder abordar el bus y vivir la experiencia propia de ser un ciudadano más de ver la realidad de viajar  ver cómo se comporta cada pasajero y sobre todo, ver como son los controles de la policía y en efecto verificar por mi propia fuente, para poder escribir este texto. verificar  la eficiencia de la secretaria de salud y vaya sorpresa que me lleve.
Qué pasará si me falta algún documento y no pueda viajar, pues lo estaría seguramente escribiendo para que ustedes estimados lectores lo tengan en cuenta, pues en mi mente me imaginaba una terminal muy controlada, me refiero a la del Salitre en Bogotá Colombia, luego en mi mente imaginé una vía llena de retenes de la policía,  pero la realidad fue otra.
Llegue al terminal, pregunto por un bus que me lleve a Ibagué, primero que todo las páginas por Internet no funcionan, veo que ahora entre menos inversión hagas y mayor ganancia tengamos es lo mejor, veo que en cuestión de tecnología estamos quedados, hasta filas virtuales toca hacer para comprar el día sin IVA, que a todas estas fue malísimo, la platica se acabó o en efecto tomamos conciencia que la vida vale mucho más que un descuento del 19%.
No tenía pasaje ya que fue imposible comprarlo por la web y pagar Online, toco a la antigua, desplazarme con efectivo por si tenía suerte de encontrar un pasaje, finalmente me venden el de ida pero no de regreso, todo está lleno, bueno los documentos a presentar, ni uno solo, lo único que presente fue la cédula, del resto pase sin control de documentos.
Al ingreso antes de abordar el bus, lavado de manos y jabón, el bus está muy limpio y se nota la desinfección, única parada Terminal de Ibagué, salimos a las cinco de la tarde durante el trayecto ni una sola parada ni siquiera de la policía, único reten salida peaje de Chusacá del resto rindió. Llegamos a la Capital del Tolima a las ocho empunto, nos toco hacer la fila, dos buses, al llegar me toman datos y temperatura, cosa que no hicieron en Bogotá,  ni un solo policía revisando distancia o en efecto de dónde venimos y que vamos hacer, la verdad fue relajado el viaje.
Al día siguiente me doy un paseo por las calles para evaluar la situación y ahora me doy cuenta el porqué  las personas están contagiadas  y al momento de escribir este texto el contagio cerró con 1090 casos, si estimados lectores soy testigo de verlo con mis propios ojos, conté un total de 46 personas sin tapabocas como: Un par de obreros arreglando algunos tubos, una señora de la tercera edad caminando con una cómoda ropa deportiva, un par de jóvenes con sus mascotas caminando por la Avenida Ambalá , por el lado de un centro comercial muy conocido la distancia de dos metros como mínimo parece no  ser muy aceptada y tenida en cuenta pese a que por varios medios lo hemos repetido, solo esperamos que esta pandemia no crezca mucho más, solo se espera que realmente  cada paso que demos sea muy seguro y valoremos la vida, todo pasará, ya pronto estaremos en las calles sin temor de contagiar al otro, no les niego sentí miedo al viajar y vivir en carne propia lo que se siente estar compartiendo un bus con los demás viajeros, regrese a Bogotá les cuento que fue pero que la ida.
Al tomar el regreso, llegando al Terminal donde salí, la fila de 6 buses, las personas disgustadas por querer bajarse rápido del bus, no había baño en el mismo, mucho menos en el Terminal, todo cerrado, es decir aguantar, no quedaba otra.
Se acerca un policía y cuando algunos de los usuarios solicitan un baño con urgencia la respuesta del uniformado  fue. “Señores calma todo está en la mente no se pueden bajar toca esperar”. Difícil situación, pues solo dos personas de la secretaria de Salud atienden la inmensa cantidad de buses y cerca de veinte o treinta pasajeros por bus, es fatal la logística, al descender toman datos, temperatura de llegada y que me llamarían en los siguientes cuatro días para hacerme seguimiento sobre mi estado de salud, les cuento, hasta hoy no he recibido ni una sola llamada por parte de la entidad, señores cordial saludo, me siento bien no presento ningún malestar por el momento pero algo si les cuento, amo esta profesión, me encanta el trabajo de campo y hacer mis propias investigaciones y viajar para poderlo escribir.
Entonces a la fecha me seguiré preguntando ¿Qué pasará cuando todo vuelva a la normalidad, seguiremos siendo igual que antes o alguna enseñanza nos dejó el virus para contar a nuestros hijos o nietos?
Wilson Mueses Cuarán
Periodista U.J.T.L.

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