Este mes arrancamos una nueva faceta dónde prácticamente la economía del país tiende a ser un poco mejor, quizá para algunos comerciantes ya es un poco tarde, no es para menos, varios de los mencionados optaron por vender lo poco que les quedaba, algunos restaurantes empiezan la re apertura pero con medidas aprobadas por cada alcaldía de la ciudad.
Hoteles que se ven en
bancarrota cerraron sus puertas para siempre y con deudas que seguramente los
bancos aprovecharan para quedarse con lo poco que hay de un pasado exitoso, es
triste hoy anotar que muchas empresas de cultura como Casa e ha cerrado sus
puertas sin ver quizá con la esperanza de que el Ministerio de Cultura o el
Gobierno le brinden un apoyo con un préstamo para poder seguir manteniendo
empleos.
Caminando por el sector del
Park Way veo una casa emblemática declarada
patrimonio de la ciudad, totalmente abandonada, con un césped que supera los 50
centímetros de alto, unas flores que yacen en su jardín y unas hojas secas de
los arboles cercanos que intentan formar un aspecto abandonado, una casa donde se vivía el teatro y la
cultura todas las noches, es triste reconocerlo pero muchos empleados que de
ellos dependían algunas familias hoy se han despedido en su totalidad.
La pandemia se llevó una tradición
de años, recuerdo el primer nombre fue: Corporación Ensamble Latino, así se llamó
el primer proyecto que luego pasaría a llamarse Casa e. Pues si señores, yo
formé parte de esos inicios en esa bella casa llena de sueños y esperanza, cada
día nos untábamos las manos de pintura, la misma Alejandra Borrero pintando
cada pared y lijando cada esquina para poder llegar a ser lo que ahora ya no
existe, una casa llena de cultura, sonrisas, muchas alegrías y sentimientos, se
convirtió en una casa dónde se pagaba poco para conocer a los grandes maestros
de la televisión colombiana, dónde podíamos hacer amigos en una noche de
compartir teatro y poder llegar hacer algo diferente cada fin de semana.
Los viernes para mi después de
despedirme de la gran casa que me brindaba sonrisas era esperar con que más nos
ofrecería el siguiente viernes, el teatro en vivo era algo genial, se estaba
rescatando en la Capital, pero es triste ver ahora que el Gobierno no hizo nada
para apoyar el arte en Colombia y no velar por el entretenimiento de los que un
día vivieron de este oficio.
Muchas familias empezaron
por emigrar a si ciudad de destino, pues la gran ciudad como Bogotá les cerró
sus puertas a lo laboral una más del listado de empresas cerradas por la
pandemia, otros aún nos mantenemos
firmes.
Pero que tanto apoyo hay
para los empresarios y de esta manera poder mitigar esta calamidad que pasan
cada uno de ellos que piden a gritos ayuda de los bancos que aparte de lograr enriquecerse
con el trabajador no prestan y no apoyan el comercio, señor Presidente ayuda
para la cultura en Colombia y todos los empresarios de nuestra amada Colombia.
Wilson Mueses Cuaran
Periodista
Universidad Jorge Tadeo Lozano
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